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Junio de 2004
José María Aracama Yoldi, Director general
de SODENA
Medio: CEN
7 días
La “historia” del león y la gacela
que tanto gustaba, en los años ochenta, al entonces todopoderoso
José Ignacio López de Arriortúa, lo mismo que
sus referencias al “señor trabajador” corresponden
a una época aún reciente pero ya superada, en las
relaciones industriales.
El futuro de mañana se parece poco al que
se nos dibujaba hace poco más de una década, cuando
la clave era: producir y reducir costes, que siempre estará
bien. En cuanto a la calidad, por favor, que nadie me toque la calidad
y su filosofía, porque el objetivo universal de ayer y de
mañana siempre será la excelencia. Las palabras y
estilos que se llevan en el siglo XXI se inclinan más por
el cliente, los servicios, flexibilidad, logística y externalización,
localización, responsabilidad social corporativa y poco más,
bajo la premisa permanente de la competitividad y el desarrollo
sostenible.
Nos cuesta arrancar y cambiar el rumbo de determinados
sectores, pero en la innovación y los servicios está
el “encanto” y el éxito. Objetivos y estrategias
favorecen proyectos empresariales, pero el gran filón por
descubrir en el sector empresarial de la Comunidad Foral son los
servicios: directos, de calidad, exportables, con conocimiento y
valor añadido. Servicios que reconozca la industria y la
administración, el cliente y la sociedad. Servicios que,
con el máximo aprovechamiento de las nuevas tecnologías
que tanto nos igualan, nos permitan atender y solucionar -desde
aquí- también los problemas de allí.
El mundo de los servicios nos permite viajar del
cero al infinito, con las únicas estaciones o dependencias
del cliente, la ética y las limitaciones físicas.
El buen Servicio es mucho más que una inversión en
ladrillo o producir aquí hasta que en otra región
o país encuentre mano de obra más barata.
El poder de decisión y los centros de I+D
son decisivos a la hora de “anclar” un proyecto en un
país o región. Docenas de empresas con raíces
navarras, pero dependientes en exceso del coste de la mano de obra
y de un producto con escaso valor añadido están muriendo
lentamente. Se trata, por lo general, de empresa auxiliar, pero
no de servicios
En las últimas semanas, desde la Administración,
se viene repitiendo la oportunidad que ofrece el sector servicios
para muchos emprendedores, también para empresas constituidas,
lo mismo que para inversores y sociedades de capital riesgo.
Habló de servicios y telecomunicaciones el
Presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, en el reciente
V Congreso Nacional de Entidades de Capital Riesgo. El Consejero
de Industria y Tecnología, Comercio y Trabajo, José
Javier Armendáriz, ha repetido en las últimas semanas
que uno de sus objetivos en la presente legislatura, pasa mayoritariamente
por crear micropymes y favorecer el autoempleo, que tantas veces
es servicio.
El Gobierno de Navarra ha presentado igualmente 21
nuevas ideas de empleo y negocio para sectores emergentes: vuelve
a hablar de servicios. Y el Vicepresidente y Consejero de Economía
y Hacienda, Francisco Iribarren, en la clausura de la última
asamblea de ANEL, centró su intervención en la necesidad
y oportunidades que ofrece el sector servicios también a
los proyectos empresariales de la economía social. La sociedad
de la información y la e-administración necesitan
también, para su desarrollo, de excelentes empresas de servicios.
Dicen que es bueno predicar con el ejemplo. Así
que en estas últimas líneas quiero recordar como desde
Sodena, y siguiendo las recomendaciones de su último plan
estratégico, se trabaja en el mejor y complementario desarrollo
de proyectos empresariales relacionados con el sector servicios
en Navarra: CEIN, Fundación Cetenasa, Gas Navarra, Miyabi,
Nasuinsa, Senda Viva, pbL Services, Start UP Capital Navarra, Tenaria,
Ecoenergía Sistemas Alternativos, Fondetursa, Net y CIMA
(Centro de Investigación Médica Aplicada) son algunos
de estos ejemplos.
En ninguno de ellos Sodena ha actuado en solitario,
sino que son fruto de la colaboración con empresarios, directivos,
empresas o entidades que también creen en los servicios.
Desde luego, el futuro también se llama servicios.
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