| mayo de 2006
"Tenemos que ser capaces de abordar investigaciones que generen plusvalías intelectuales y tecnológicas"
Por primera vez en la historia de
la humanidad, se pueden coger átomos o moléculas como "si
fuese con pinzas" e ir recolocándolas,
para hacer reorganizaciones
atómicas nunca antes realizadas.
De esta forma, podrán aparecer
propiedades que en la naturaleza
no se conocen. “La gran
esperanza de los nanotecnólogos
es controlar el proceso de posición
atómica”, asegura Javier Tejada,
con un gesto soñador. “Ya se han
logrado cluster atómicos de 70 o
80 átomos con propiedades nuevas
a nivel óptico o magnético” y
las posibilidades, añade el Catedrático
de Física Fundamental de
la Universidad de Barcelona y
Doctor Honoris Causa por la City
University de Nueva York y Director
del “son casi infinitas”. El
objetivo sería crear materias que
no existan en la naturaleza, con
propiedades totalmente nuevas.
Hasta la fecha se ha trabajado mucho en
nanociencia y en este congreso hemos
visto muchas aportaciones al respecto,
pero ¿podemos hablar de que la nanotecnología
es ya una realidad? ¿Hay desarrollos
concretos?
Productos nanos en el mercado no hay
muchos. Pero se está trabajando mucho
en la consecución de dispositivos, ya que
la nanotecnología está relacionada con
campos que en el siglo XXI son muy
importantes como la robótica, las telecomunicaciones,
los sensores, el magnetismo
o la nanoelectrónica. De momento,
hay dispositivos que ya se comercializan
basados en ideas nano, aunque todo él no lo sea. Lo más importante es que la nanociencia
está relacionada con campos
emergentes de la tecnología, por eso no
hay que descuidar la investigación básica.
Un ejemplo...
Hay transistores basados en el efecto
túnel producido por el cambio de dirección
de los electrones. Se está trabajando
incluso en el transistor de un sólo electrón.
O los squids, unos hilitos con un aislante
dentro a escala nanométrica, que
sirven para medir voltajes pequeños y
momentos magnéticos. Quizá resulte un
poco complejo, pero también hay nanopartículas
patentadas que se aplican a
productos farmacéuticos y cosméticos. Es
un campo donde se están levantando
muchas expectativas y destinando
muchos recursos públicos.
Pero, ¿qué ventajas representa esa
carrera por la miniaturización?
Cuando uno tiene un dispositivo complejo
en el que intervienen muchos elementos,
hay más problemas de desgaste,
de disipación de energía, de ralentización
del proceso. Al reducirse, todo se vuelve más controlable, más fácil de reproducir y
con una copia mucho más exacta. En el
mundo en el que nos movemos todos partimos
de materiales similares, como el
carbono, pero cada persona es diferente.
En el mundo nano se pueden lograr conglomerados
de partículas idénticas:
auténticos clones.
Operar con clones, no humanos claro,
ofrece una enorme exactitud. ¿Puede
proporcionar una trazabilidad y un nivel
de calidad casi perfecto en un proceso?
Es el mismo proceso que al pasar de la
grabación del sonido analógico al digital.
En ese caso al principio la distribución de
las partículas era enorme, pero al reducirla
se permite digitalizar la señal, que
ocupa mucho menos espacio y es mucho
más exacta. Siguiendo este ejemplo,
ahora se pretende dar un paso más y conseguir
que no haya ninguna distribución,
sino clones idénticos. En ese camino, que
es largo, se pasará por continuar con la
miniaturización.
Pero llega a un momento que si reducimos
demasiado y se trabaja con partículas,
cambian totalmente las leyes de la
física. Entramos en el terreno cuántico,
donde se rompe la relación causa y efecto
a la que estamos acostumbrados. Ya
no llueve siempre hacia abajo...
Quizá la mejor forma de entenderlo es
ver la computación clásica basada en el
bit: donde el uno es, por ejemplo, hacia
arriba y el cero, hacia abajo. Es el sistema
binario. Así funcionan nuestros ordenadores.
En computación cuántica no hay estado
cero o uno, sino la superposición de
ambos. Los dos se dan al mismo tiempo.
Si antes hablábamos de los squid, se ha
demostrado que la corriente eléctrica circula
hacia ambos lados a la vez.
Hay que moverse en el terreno de la
paradoja...
Es esa superposición de ir a la vez
hacia atrás y hacia adelante la que constituye
un estado cuántico. Hay investigadores
que quieren basar la computación
cuántica en squids, pero todavía se está trabajando en diferentes líneas. Nosotros,
por ejemplo, apostamos por el magnetismo
cuántico. En el mundo empresarial
tengo la impresión de que, si bien hay
gente que se ha contagiado de esta emoción
científica, todavía hay dudas de cuales
serán las mejores aplicaciones y las
más rentables..
Intentando saber hacia dónde se va
orientar la próxima revolución tecnológica,
supongo...
Por eso las empresas están muy atentas
a la generación de patentes. Y sobre
todo, quién la genera.
¿Se podría dar alguna pista?
En el caso de la nanoelectrónica habrá una gran revolución, que requerirá mucha
inversión de dinero. También afectará al
mundo de las telecomunicaciones y la robótica, que son muy sensibles al desarrollo
de nuevos dispositivos. En medicina
sobre todo en lo referido a nanosensores,
porque en otros usos habrá que trabajar
en biocompatibilizar los desarrollos
para que no sean tóxicos o produzcan
rechazo. También como ha sucedido en
otros campos habrá muchas cosas que
no ocurrirán nunca y otras que no podemos
ni sospechar se materializaran.
El peligro es que, como en otros campos,
suceda que desarrollos teóricos muy
interesantes no se conviertan en productos,
porque las empresas no los consideran
suficientemente rentables
Por eso es importante que tanto la
inversión privada como la pública sean
capaces de entender que son necesarias
metas ambiciosas, sin centrarse únicamente
en el corto plazo. Los cincuenta
grandes descubrimientos del siglo XX
aplicados a campos industriales están
relacionados con la llegada del hombre a
la luna. En ciencia hay que plantearse a
dónde se quiere llegar, pero si no se logra,
por el camino se pueden encontrar enormes
innovaciones, que pueden convertirse
en productos de éxito. Luego está el
tema de la energía....
¿Se puede obtener energía a partir de la
nanotecnología? Porque también habrá procesos que consuman mucha.
Si, hay esa doble vertiente. Hay que
tener en cuenta que nuestra sociedad es
hija del petróleo y esta fuente se está agotando.
Hay que buscar alternativas más
allá de la energía nuclear. Las renovables
ya están en marcha, pero se puede mejorar
mucho con nuevos dispositivos. Y la
fuente del futuro parece ser el hidrógeno
y la nanotecnología puede aportar mejoras
en el rendimiento de las pilas. El problema,
como has indicado, es que para hacer nanodispositivos hay que consumir
mucha energía, porque actualmente los
obtenemos de la separación de partículas.
Y separarlos cuesta energía.
Es un proceso que debería retroalimentarse:
obtener nuevas fuentes de energía
para tener la capacidad necesaria
para crear más dispositivos nanos.
Exacto. Si no llegaríamos al límite de
nuestras capacidades.
Pensar en clave cuántica
Si volvemos a la mecánica cuántica, que
simplificando son las leyes que rigen las
relaciones entre las partículas subatómicas
y que introducen muchos cálculos
de probabilidad, lejos del universo de
certezas en el que estamos acostumbrados
a movernos. ¿Cómo puede un investigador
y, todavía más un directivo, asimilar
esa incertidumbre?
Lo más curioso es que las estratos
sociales que más fácilmente han adoptado
estas ideas son los paracientíficos, los
paramédicos e incluso la brujería. Quieren
aprovecharse de una especie de batiburrillo
y vender cosas absurdas, como
líquidos curativos con propiedades cuánticas
o la coherencia de pensamiento de la
humanidad, como si todos formásemos
parte del mismo organismo. Si ese tipo de
paraciencia son sensibles, el mundo tecnológico
lo es mucho más y las grandes
empresas tienen personas muy formadas
con visión de futuro.
Haría falta entonces empresarios muy
abiertos a romper con los esquemas
habituales.
El llevar un negocio precisamente favorece
este tipo de pensamiento, porque hay
que responder continuamente a muchas
variables, algunas muy contradictorias.
Una vez superada la dificultad conceptual
si las grandes empresas ven negocio en lo
nano, moverán ficha.
Cuestión de magnetismo
¿Cómo podría explicarse el magnetismo
cuántico sin caer precisamente en esoterismos?
Hay que imaginar una brújula que
marca el norte. Si no existiera el campo
magnético de la tierra no lo señalaría.
Marcaría cualquier cosa, pero para variar
esa orientación habría que consumir
energía. El magnetismo cuántico consiste
en invertir esos polos sin gastar energía,
porque simultáneamente la nano brújula
estaría en ambos estados. Una cosa es
ella y lo contrario.
Pura filosofía. Así es imposible ser
determinista.
Incluso afectaría a la justicia, donde las
causas y efectos deben estar muy claras.
Es un problema incluso epistemológico.
Pero no podemos abandonar las normas
con las que nos regimos en el día a día. Se
trata de compatibilizarlas.
La capacidad de almacenamiento de la
información, reduciendo el tamaño de
los procesadores utilizados, ha sido una
constante desde la invención de la informática ¿Vamos hacia el ordenador nanomagnético?
Si queremos reducir el tamaño de los
procesadores llegará un momento en que
llegaremos a comportamientos cuántico.
Pero si nos movemos en el nanomagetismo
este límite desaparece. Se grabaría
información en vez de bits en “qbits”. En
este terreno hay muchos grupos trabajando
desde el punto de vista teórico y con diferentes
soluciones. Pero en desarrollos
estamos como en el año 54 en la computación
clásica, cuando apareció el primer
ordenador. Ahora han logrado juntar alrededor
de 10 “qbits” juntos, que todavía no
es suficiente. Lo difícil es lograr un hardware
que se ajuste, queda mucho por hacer.
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