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Senda Viva apuesta por abrir en 2006 el mayor laberinto acuático de Europa 26 de septiembre de 2005 Tendrá 300 metros cuadrados y estará diseñado con chorros de agua. Apuntan a 150.000 como el número máximo de visitantes en un año entero. Senda Viva aspira a construir para 2006 el mayor laberinto acuático de Europa, con una superficie de 300 metros cuadrados, ubicado en la parte baja del parque, junto a las ferias y debajo de la zona de la bocatería. Este laberinto estaría compuesto por cientos de chorros de agua que crearían paredes y que, cada 30 segundos, cambiarían creando nuevos recorridos. Sin embargo, al ser positivas las pruebas que están realizando con una superficie cercana a los 30 metros cuadrados, ya en breve se pondrá en marcha este recinto, pero en un formato más pequeño para que lo puedan disfrutar ya los visitantes. Ésta es una de las novedades más llamativas que el equipo del parque, dirigido por el gerente Michel Iturralde, está preparando para la nueva temporada, que se añadirá a las ya realizadas este año, con el objetivo de mejorar la oferta y los atractivos de las instalaciones y consecuentemente, incrementar las cifras de visitantes, que el pasado año estuvieron muy por debajo de las que los socios estimaban cuando se abrieron las puertas del parque. Balance de la campaña Este verano, por el contrario, la campaña ha ido de “menos a más”, según indicaron desde la gerencia del propio parque. “En julio, como estábamos de obras no hicimos campaña en prensa y vino menos gente de la inicialmente prevista. En agosto ya hicimos la campaña y las obras ya estaban terminadas. La previsión ha sido claramente superior y estos últimos fines de semana ha sido un 50% más de lo previsto, por lo que la tendencia es claramente favorable”. Según las previsiones que manejan la cifra al final de esta temporada rondará los 40.000 ó 50.000 visitantes, aunque apuntan que “dependerá de los fines de semana que quedan y si se llega a estas cifras, la previsión, que era bastante optimista se habrá cumplido”. A nadie se le escapa la idea de que este año ha sido tan difícil como crucial para Senda Viva por el hecho de que cuando abrieron sus puertas, se dudó de si eran las fechas más idóneas, antes de acabar las mejoras, ya que los trabajos no habían concluido. “Al abrir en junio se han perdido dos meses y ha habido otros dos de obras. Por eso, dijimos desde el principio que era un año de transición mientras que el que viene deberá ser de consolidación”. El mundo de los parques A pesar de eso, en términos económicos es difícil hablar de superávit en unas instalaciones de estas características, “espero que el año que viene sea bueno, no sé si habrá beneficios económicos pero sí creemos que ya no habrá pérdidas”, aseguró Iturralde. Precisamente el gerente de Senda Viva afirma que pocos parques están siendo amortizados, a excepción casi de Port Aventura y Dinópolis. La mayoría no porque han sido inversiones muy desmesuradas y que se consolidan a medio y a largo plazo”. El gerente defiende, no obstante, la validez de este tipo de atracciones por la explosión económica que significan para todo el entorno. “En este tipo de negocio no se busca sólo la rentabilidad económica, sino social, como revitalizador de la zona. Se trata de que vengan 100.00 ó 150.000 turistas a la Ribera. Eso es importante y más si creamos casi 100 puestos de trabajo en temporada abierta. Por lo tanto es una empresa de grandes dimensiones que genera empleo”. Gastos y empleo Desde la gerencia, uno de los objetivos constantes en esta andadura de Senda Viva ha sido la de “minimizar gastos”. Con esta intención, y teniendo en cuenta que durante cinco o seis meses al año se encuentra cerrado el parque han tratado de “quitar gastos estructura, por lo que hemos reducido considerablemente la plantilla fija, casi a la mitad”. En este sentido, se han incrementado los puestos de carácter temporal. Según los cálculos de la gerencia, en esta temporada alta trabajarían unas 17 personas para la estructura, en la explotación unos 40, en el mantenimiento (que está subcontratado) 25 y en restauración (también subcontratado) otros 25. Todo ello hace un número que ronda los 100. Sin embargo, las cifras en temporada baja descienden a dos personas para un mantenimiento reducido de las instalaciones y a 13 más para el aspecto veterinario de cuidar a los animales. Pese a las buenas perspectivas que antes de la apertura ofrecía la sociedad Patali (se hablaba de una cifra de visitantes que oscilaba entre 270.000 ó 300.000), Iturralde calificó estos números como “sobredimensionados” y redujo sus estimaciones. “Hoy por hoy, un objetivo estupendo sería lograr 150.000, si se hace una buena campaña y se comunica bien, y muy pronto podríamos llegar a los 100.000; Esta diferencia dependería de inversiones y de la consolidación. Pero hablar de 270.000 es una utopía y no un objetivo”.
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