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Átomos al otro lado de la ventana Un grupo de doctorados y profesores de la UPNA han desarrollado con nanotecnología un cristal de ventana que evita la formación de vaho y que se limpia mucho más fácil con la lluvia. Cien nanómetros de grosorseparanelvidrio normal del vidrio tratado. Una distancia equivalente a mil átomos de hidrógeno puestos en fila, o a una diezmillonésima de milímetro. Una fina capa de partículas de vidrio y óxidos cerámicos; transparentes, a simple vista imperceptibles. Entonces, Javier Goicoechea Fernández, pamplonés de 29 años, abre una ventana del laboratorio 3 del primer piso del centro de Investigación y Desarrollo de la UPNA. Coge un bote de plástico, y lo aprieta; entonces el agua sale disparada hacia el cristal. Esos 100 nanómetros en forma de rombo se hacen perceptibles en ese momento. Mientras que las gotas se agolpan irregulares en casi toda la superficie, esos 200 centímetros cuadrados con cien nanómetros extra de espesor se comportan de manera diferente. El líquido se reparte uniformemente. Pasan cinco minutos y las gotas continúan sobre el cristal, pero la fina película de agua que había quedado en la superficie tratada se ha evaporado sin dejar rastro, debido a la gran área que muestra. Además de todo eso, el recubrimiento de nanopartículas evita la formación del vaho. "Estamos intentando buscar alguien que nos financie. Con la crisis, aunque las buenas ideas salen, cuesta más. Estoy seguro de que hace unos años no habríamos tenido problema", asegura Goicoechea. Él es ahora el encargado de una pequeña empresa llamada Nanoresist, nacida de dos doctorados de la UPNA, él y Javier Bravo Larrea, y dos profesores: Patxi Arregui y el catedrático Nacho Matías. "Hice mi tesis doctoral sobre recubrimientos para fibra óptica, compuesta básicamente de vidrio. Desarrollamos unos nanorrecubrimientos para la fibra que actuaban como sensores ópticos para aplicaciones biomédicas o medioambientales, como medir el grado de acidez del agua", relata Goicoechea. Un trabajo por el que recibió la máxima nota posible, sobresaliente cum laude. Ahora, debido a que el otro compañero doctorado trabaja en FIDENA (la fundación para investigación y desarrollo de Navarra), y los profesores están ocupados en la docencia, es él quien más activamente se ocupa de la experimentación con vidrios. Con un microscopio de fuerza atómica, unas disoluciones de nanopartículas, una pistola de pintura para esas disoluciones, cristales y azulejos, Javier Goicoechea dedica sus horas a la experimentación, con el objetivo de mejorar su tecnología. "Una cosa es conseguir un efecto, pero luego llegan las fábricas y te piden ciertas condiciones", aclara. Como ejemplo, que el recubrimiento aguante los productos de limpieza o la intemperie; la ventana del laboratorio lleva resistiendo seis meses intacta.
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