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Conclusiones del VI Congreso de Directivos CEDE El director general de SODENA, José María Aracama, intervino en el acto de clausura del VI Congreso de directivos CEDE, celebrado en Pamplona el 29 y 30 de octubre. La Sociedad de Desarrollo de Navarra, que celebra su 25 aniversario en 2009, fue uno de los colaboradores del congreso, uniendo así el deseo de SODENA de contribuir al desarrollo económico y empresarial de la Comunidad Foral de Navarra, con el papel que juegan los directivos. Las conclusiones expuestas fueron las siguientes: “Haber reunido en Pamplona a 1.300 directivos durante estos días ha sido una excelente ocasión para tomar el pulso a la economía del país, conociendo de primera mano las preocupaciones pero también las esperanzas y los desafíos que tenemos por delante. Isidro Fainé nos recordaba que, en momentos de crisis como el actual, es cuando se descubre a los verdaderos líderes, a aquellos que saben remar en cualquier mar. Esta es una idea que, con diferentes formulaciones, hemos podido escuchar por parte de diversos ponentes y que demuestra bien a las claras la responsabilidad, el compromiso y el liderazgo que asumen los directivos y ejecutivos españoles al frente de sus proyectos empresariales. En las circunstancias actuales, ser directivo conlleva una comprensión profunda de las dificultades, pero también reclama una apuesta por la esperanza. En los últimos meses, estamos viendo como países de nuestro entorno como Francia y Alemania empiezan a mostrar síntomas claros de recuperación. España afronta seguramente una crisis algo distinta, incluso quizás más profunda, que estos países, en buena medida porque luchamos contra dos grandes males: la burbuja inmobiliaria y el desempleo. Nos lo decía con toda claridad Joaquín Almunia, y somos conscientes de ello. Los directivos sabemos que la clave para poder salir de la situación no se basa en recetas mágicas. Somos de los que pensamos que la suerte nos tiene que coger trabajando. Se debe recuperar la cultura del esfuerzo, de concentrarse en hacer aquello que hacemos bien. Las nuevas aventuras complejas las dejaremos para otro momento. También este Congreso ha servido para entender, de la mano de Xavier Sala-i-Martín, que sin innovación no hay competitividad. Pero una innovación entendida de forma inteligente y para todos los sectores. Los proyectos y las ideas rentables las podemos encontrar en sectores tradicionales, como pudimos extraer del ejemplo de Mango y Zara, empresas que han revolucionado el concepto de la industria textil. Starbucks y Nespresso han sido otros ejemplos de innovación en una actividad tan antigua como el café. Proteger la liquidez. Reducir costes. Seguir invirtiendo en formación. Retener el talento. Transparencia con los equipos. Fomentar la creación de ideas y escuchar a los trabajadores. Ver la internacionalización como una necesidad para las empresas, no sólo como una oportunidad. Todos ellos fueron conceptos que se recomendaron para afrontar con éxito la crisis. Igualmente se pidió a las instituciones más infraestructuras y mejorar la calidad institucional, así como crear sistemas impositivos eficientes en el marco de políticas a largo plazo. José Javier Armendáriz presentó el modelo de innovación del CENER, basado en la co-inversión público-privada (40-60) y orientado al cliente, para conseguir entre ambos reducir los costes de generación eléctrica mediante el desarrollo tecnológico. Por otro lado, también hemos conocido casos de empresas que han sabido abrir nuevos campos de negocio, adaptándose a las necesidades del momento, e incluso adelantándose al futuro, como Acciona Renovables, Atento o las empresas biotecnológicas. Igualmente hemos podido escuchar a destacadas personalidades y expertos mostrando su deseo de afrontar una reforma laboral de hondo calado. El desempleo es uno de los grandes problemas de nuestro país, que no sólo genera situaciones personales y familiares de dificultad, sino que además pone en riesgo nuestro modelo social. Esta reforma es un reto de gran trascendencia para nuestra sociedad, y saberlo afrontar con un debate sereno, riguroso y responsable, una vara de medir la capacidad que tenemos los españoles para el diálogo y el consenso. Es urgente, como se ha reclamado en diversas ocasiones durante estos dos días, que tanto la patronal como los sindicatos puedan entenderse en una mesa de diálogo. Y también lo es que el Gobierno asuma con coraje esta necesidad, que es de todos. Y que seamos capaces de salirnos de los discursos simplistas. Aquí no se trata de abaratar el despido sino de generar un nuevo marco de confianza para los trabajadores y los empresarios. Se trata de facilitar un marco adecuado para la llamada flexiseguridad, que recordaba José Antonio Sagardoy, o la movilidad. Pero, como he comentado, en este Congreso también ha habido espacio para el optimismo, para el liderazgo en positivo que rezaba nuestro lema. España está afrontando esta crisis mundial en mejores condiciones que en otros momentos históricos. Durante los últimos años, el crecimiento de nuestro país ha sido notable, por no decir excelente. Eso nos ha permitido tener unas cuentas públicas razonablemente saneadas para afrontar las medidas paliativas que en toda situación de este tipo cabe tomar. Además, España también cuenta hoy con un gran activo: el talento. Tanto los directivos como los trabajadores españoles estamos ahora mejor formados que nunca. Y ese es un valor que no podemos perder de vista en un momento de crisis. Debemos seguir apostando por la formación, por las ideas creativas y por la promoción del espíritu emprendedor. De esa apuesta por el talento nacerán nuevos proyectos empresariales, nuevos instrumentos para generar la corriente de conocimiento que debe ser motor de cambio para el modelo productivo de nuestro país. Se han planteado apuestas de futuro para conseguir el cambio económico deseado. Esteban Morrás propuso un cambio de modelo energético como oportunidad de inversión actual. Se debe apostar por las energías renovables, los coches eléctricos, la eficiencia energética del sector residencial y la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares. Todo ello podría suponer la creación de 600.000 nuevos empleos para el 2030, con una inversión media anual de 22.100 millones de euros. Tecnológicamente no hay problema para llevarlo a cabo. Y cómo no, no podemos olvidar el sector de la biotecnología, que forma parte de la nueva economía, especialmente en el campo de la salud humana, como destacó ayer en la jornada matinal Jacques Attali. Pablo Ortiz comentaba que esta rama de la ciencia "pone la vida al servicio de la vida", con un enfoque novedoso, innovador y eficiente, con una clara mejora de productividad en términos de resultados terapéuticos, costes y tiempos en el desarrollo de los medicamentos. Peter Kiener aseguró que en dos o tres años, en Estados Unidos la venta de medicamentos de biotecnología superará a los medicamentos tradicionales. Los ponentes coincidían en que en España el sector todavía tiene mucho camino por recorrer, y en que Navarra es en estos momentos líder nacional en volumen de inversión. Los retornos económicos son importantes, pero el sector requiere confianza y paciencia por parte de los inversores. Es un sector que, en 20 años, podría generar entre el 10 y el 14% de los puestos de trabajo en el mundo, apuntó el ponente doctor Ramón Cacabelos. Y me quedaría con la frase de este mismo ponente: “ciencia sin rentabilidad no es ciencia”. En su exposición, Enrique Goñi explicó su concepción de la banca cívica como un modelo innovador de gestión bancaria, y nos ha adelantado que la entidad financiera que dirige mantiene su calificación A estable a medio plazo. Santiago Álvarez de Mon, hablando de la responsabilidad social corporativa, dejó claro que la RSC es un deber de las empresas y un derecho de los ciudadanos. En este sentido, Su Alteza Real La Infanta Doña Cristina comentaron las diversas iniciativas que en este momento impulsa la Fundación La Caixa en su área social, y ha presentado un nuevo programa de ayuda que consiste en la vacunación infantil para reducir la mortalidad entre los niños de los países más desfavorecidos. Para debatir sobre todo ello nos hemos reunido en Pamplona. Somos conscientes de las dificultades pero confiamos en nuestras capacidades para liderar un cambio que es necesario. Antes de acabar no quiero olvidarme de todas las personas que han hecho posible la celebración de este congreso. En primer lugar, la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, quien entendió en su momento la oportunidad de celebrar en Pamplona un acontecimiento como este. Para Pamplona y Navarra ha sido un honor poder acoger este Congreso. Gracias a todos”. José María Aracama
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